Más del 70% de los hombres que padecen disfunción eréctil reconocen que se encuentran estresados
El proceso de erección requiere la integración de diferentes sistemas. Primero debe existir un estímulo captado por los sentidos o evocado por la imaginación. Una vez procesado en el cerebro, desencadena una respuesta excitatoria, la cual es transmitida a diferentes puntos a través de los nervios. Estos últimos funcionan a manera de cables eléctricos conectando el cerebro con cada rincón del organismo.
Cuando el estímulo llega a nivel genital, se produce la apertura de unos vasos sanguíneos que van a llenar dos cilindros que se extienden a lo largo del pene, llamados cuerpos cavernosos. A esto sigue un aumento en la longitud, grosor y rigidez del miembro.
¿Cómo afecta el estrés este proceso?
El estrés provoca un incremento de la tensión, del estado nervioso y de las preocupaciones, lo que deriva en un aumento de segregación de adrenalina en el organismo. Esta actúa como un potente vasoconstrictor que hace que se reduzca la capacidad circulatoria. Por tanto, la erección, al tratarse de una respuesta vascular que se consigue cuando los vasos cavernosos del pene se llenan de sangre, puede verse afectada por este exceso de adrenalina continuado.
El urólogo Ricardo Soto-Rosa explica que “la pandemia ha motivado situaciones de tensión que pueden ser muy perjudiciales. Los hombres que tienen profesiones de mucha responsabilidad tienden a sufrir ansiedad y estrés constante, [así] tienen más riesgo de padecer una disfunción eréctil. Además, normalmente llevan una vida sedentaria y hacen poco ejercicio, suelen tener malos hábitos alimenticios y, en el caso de los fumadores, abusan más de la nicotina”.
El 74% de los hombres que padecen disfunción eréctil han reconocido que están estresados. El estrés incide directamente en la salud sexual y en la calidad de las erecciones según un estudio realizado por expertos del Boston Medical Group en Estados Unidos.
El mantenimiento de una vida sexual sana puede ayudar a la relajación y beneficiar al organismo, ya que, durante el coito, se acelera el ritmo cardíaco de forma sana y mejora el estado general de las arterias.
“La adrenalina redistribuye el flujo sanguíneo hacia los grandes grupos musculares de brazos y piernas, aumentando así el aporte de oxígeno y energía necesarios para un desempeño eficiente en esta circunstancia. El hombre con angustia e inseguridad, al sentir el cambio en su erección, incrementa la secreción de adrenalina”, explica el doctor. De esta forma, termina cayendo en un círculo vicioso (más angustia, menos erección) que le genera mucha más intranquilidad, “hasta finalmente perder totalmente la erección”.
Para mayor información sobre este y otros temas, visiten las redes sociales del doctor Soto-Rosa: @Drsotorosa.
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