Las infecciones genitourinarias están a la orden del día en Venezuela

por | Ene 28, 2022 | Comunidad, Salud

Hay diferentes tipos de infecciones que afectan tanto al tracto genital masculino como al sistema urinario. Estas pueden ser o no de trasmisión sexual, y producirse por diferentes agentes, como lo son las bacterias, virus, hongos o parásitos.

Son muchas las enfermedades de transmisión sexual que, como su nombre lo indica, se trasmiten a través del contacto sexual, bien sea oral, vaginal o anal. Dado que pueden ser asintomáticas y por lo mismo estar sin tratamiento, pueden generar grandes daños en nuestro organismo.

Entre las causas más frecuentes de infecciones de transmisión sexual bacterianas en el hombre, tenemos la uretritis gonocócica (en cuyo caso, es conocida como gonorrea o blenorragia) y la no gonocócica (producida por otros gérmenes como la Chlamydia, el ureaplasma urealitycum, entre otros).

La misma tendrá manifestaciones clínicas diversas. Entre ellas: el malestar uretral (que puede transformarse en ardor importante de la uretra, en especial durante la micción); y la secreción de diferentes características de acuerdo al germen causante (que puede ir desde una secreción escasa y transparente hasta una abundante, espesa, amarillenta o verdosa). 

También existe la colonización uretral por parásitos como la trichomona trachomatis o la Gardnerella. No suele causar mayores molestias, o resulta asintomática en el hombre. Pero lo mismo no sucede en las mujeres. Ellas, al ser contaminadas, presentan un flujo vaginal de olor y aspecto muy desagradable. En otras ocasiones, podemos observar la presencia de hongos en la uretra masculina, en especial en aquellos que tienen bajo su sistema de defensa. 

Una infección bacteriana muy conocida -que hizo estragos en la época previa a los antibióticos- es la sífilis o lúes. Inicialmente, se manifiesta por la presencia de una úlcera indolora en la mucosa por donde se contagió la enfermedad, por ejemplo: genitales, región anal o cavidad oral.

Tras desaparecer al cabo de unas semanas, inicia la segunda fase, caracterizada por la aparición de un sarpullido en el cuerpo, palma de las manos y planta de los pies. Posterior a unas semanas, también desaparece. Entonces comienza la fase terciaria con lesiones en órganos profundos como hueso, sistema nervioso, entre otros, que pueden llevar a un deterioro importante en la calidad de vida y hasta terminar en la muerte.

“Tenemos infecciones de transmisión sexual de origen viral. La más frecuente de ellas es el virus del papiloma humano, que se manifiesta con la presencia de lesiones verrugosas en  genitales -especialmente a nivel del surco balanoprepucial-, así como de lesiones tipo maculares que pueden afectar glande o prepucio, y otras verrugosas internas que se pueden desarrollar a nivel uretral, causando sangrado ocasional y obstrucción de la vía urinaria”, explica el urólogo Ricardo Soto-Rosa.

Asimismo, agrega que “existen más de cien serotipos diferentes de VPH, de los cuales unos cuantos pueden ser altamente peligrosos por su capacidad oncogénica; es decir, su capacidad de producir cáncer, en especial en el cuello del útero en la mujer”.

Una infección viral muy desagradable es la del herpesvirus. Se manifiesta por la aparición de lesiones genitales. En su comienzo, como pródromo, encontramos la sensación de cosquilleo en la región genital, la cual anuncia o precede la aparición de unas manchas que evolucionan a pápulas o ronchas con picazón o prurito. A lo anterior, sigue la formación de burbujas que, al romperse, dejan unas úlceras muy dolorosas. Progresivamente, estas van cicatrizando hasta desaparecer. 

El herpes se caracteriza por aparecer, en forma de crisis, cada cierto tiempo, en especial en los momentos de mucha ansiedad o depresión. Su tratamiento consiste en el uso de antivirales que acortan su período de estadía, y en la aplicación de cicatrizantes que aceleran la desaparición de las lesiones. 

Otra de cuidado es la hepatitis B, que puede ser transmitida a través del intercambio de fluidos corporales. Esta afección ataca el hígado y puede desencadenar lesiones crónicas, como la cirrosis hepática o la aparición de tumores malignos en el hígado.

No obstante, el doctor Soto-Rosa explica que la más peligrosa y devastadora es la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), pues debilita e inhibe el sistema de defensa del organismo. Aquello permite el desarrollo de diferentes infecciones gastrointestinales, respiratorias, en la piel, el sistema nervioso, etcétera, por gérmenes oportunistas y poco frecuentes que pueden llevar al colapso y muerte del paciente.

“Afortunadamente, el uso de sofisticados medicamentos antivirales ha conseguido frenar su capacidad de agresión, pero genera algunos efectos colaterales como lo es la formación de cálculos en las vías urinarias”, comenta el doctor. 

Otra infección que puede afectar el tracto genital del hombre es la del virus de la parotiditis que, eventualmente, puede migrar durante la fase activa de la infección y producir inflamación del testículo. A esto se le conoce como orquitis urliana, y destruye las células germinales, que son la base de formación de los espermatozoides. Como consecuencia, podría ocasionar una futura infertilidad. 

Para mayor información sobre este tema, pueden visitar las redes sociales del doctor: @drsotorosa.

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