Ser mujer

por | Mar 15, 2022 | El Site de la Pluma

Hace poco fue el Día de la Mujer y me pareció apropiado aprovechar la oportunidad para escribir un artículo -que ya tenía bastante tiempo rondando en mi cabeza- acerca de qué es ser mujer.

Si pones en el buscador esta pregunta, verás que hay alrededor de 1.050.000.000 resultados en diferentes portales. Abundan en la web desde blogs personales hasta artículos filosóficos con sus propias definiciones sobre lo que es ser mujer.

Muchas respuestas se asocian con la biología, otras con los ideales, con las creencias, con lo espiritual… En fin, hay un sinnúmero de interpretaciones.

Pero, sin duda alguna, una de las que más llamó mi atención era la que estaba relacionada con el concepto de lo femenino.

La Real Academia Española define a lo femenino como lo perteneciente o relativo a la mujer. Sin embargo, para algunas corrientes del pensamiento (como la psicología junguiana), lo femenino se asocia más con una suerte de energía que forma parte de la psique humana. Por consiguiente, es común tanto para hombres como para mujeres.

Yo me inclino más por esta percepción de lo femenino. Lo veo como esa capacidad de ser empático, intuitivo, maternal y sensual. Nada que ver con si naciste como mujer u hombre, o con si te sientes una cosa o la otra. Todos tenemos una carga femenina en nuestro interior y, de acuerdo a nuestras experiencias y consolidación de la personalidad, conectaremos en mayor o menor medida con lo femenino o con lo masculino. Es decir, femenino no es sinónimo de mujer, así como masculino no es sinónimo de hombre.

Si le preguntas a las personas qué es ser mujer, encuentras respuestas variopintas. Algunas muy románticas como “son vida” o “la manifestación de Dios en la tierra”. Otras más apegadas a lo biológico como “son las que pueden ser madres”, “tienen vagina y menstrúan”. Otras tantas, en cambio, más idealistas como “son fuerza, corazón y amor”, “guerreras incansables”, “todoterreno…”.

En fin, un montón de respuestas que no me atrevo a considerar como correctas o erradas, porque, sencillamente, corresponden a la idea que cada individuo tiene de lo que es ser mujer.

Me parece entonces pertinente considerar que “mujer” no es más que un símbolo. Tengamos presente que un símbolo es un elemento con un significado que varía de acuerdo al sistema de creencias de cada individuo y a los acuerdos colectivos a los que se hayan llegado, en función de aquel, en la sociedad en la que se desenvuelve.

Es decir, cada persona entiende por mujer aquello a lo que se ha visto expuesto y que identifica con dicho término. Por eso no nos debe sorprender que, si nos preguntan por ella, pensemos en nuestra madre, abuela, hermana, hija, maestra, amiga o, incluso, en nosotras mismas. Es, sencillamente, la imagen que tenemos de este símbolo.

La concepción entonces de lo que es ser mujer está rodeada por un conjunto de ideas que se asocian con la maternidad, lo femenino, la “debilidad” y la “fortaleza”. Estas dos últimas pueden variar en diferentes culturas, pero ambas comparten un punto. Lo mismo pasa con aquellas ideas románticas que muchos mitos e historias han vendido durante años y que, naturalmente, forman parte de las creencias de nuestra sociedad.

Simone de Beauvoir dijo que “no se nace mujer, se llega a serlo”. Es una idea que establece que, con el pasar del tiempo, las experiencias de la vida te llevarán a entender e integrar los diferentes conceptos que conforman el ser mujer. Cosa que, si al caso vamos, no debería ser propia solo de ella o del hombre. Las experiencias de la vida deberían llevarte sencillamente a entender lo que significa ser persona.

En la humanidad, siempre ha existido un patrón que se debe seguir para ser una cosa o la otra. Estos patrones cambian con el tiempo, pero debemos aceptar que nunca desaparecerán. En el caso de la mujer, vemos cómo años atrás la idea era ser sumisa, amorosa y complaciente, mientras que ahora es todo lo contrario. La mujer debe ser fuerte, independiente y empoderada.

Decir que el quehacer diario o las decisiones de la vida determinan si serás mujer o no está sobrevalorado y es poco acertado. Si nos vamos a las ideas que rodean a este constructo, ¿la que (por cuestiones naturales) es estéril es menos mujer?, ¿la que no conecta en gran medida con los elementos de lo femenino no es mujer?, ¿la que decidió ser soltera hasta el final de su vida es menos mujer?, ¿la que no quiso ir a la universidad es menos mujer?, ¿la que decidió crecer profesionalmente es menos mujer? o ¿la que decidió quedarse en su casa cuidando de sus hijos es menos mujer?

Serlo nada tiene que ver con esto o con las opiniones de terceros. No es una cosa de roles o comportamiento. Es más una cosa de sentir, y es por ello que no hay -ni habrá- una definición acertada sobre este término. Es una vivencia y experiencia de la vida. Se entiende solo cuando se vive y es menester individual determinar si eres o no una mujer.

2 Comentarios

  1. Alvaro D'Marco

    Excelente texto. Muy bien argumentado.

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  2. Walter

    Me gusta.

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