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Cultura

¡Talento, trabajo y tesón! Thaiz, una bailarina con discapacidad auditiva que, pese a la discriminación, no renuncia al ballet

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“Colgaré mis puntas cuando Dios así lo decida” (Thaiz León).

Thaiz León es el resultado perfecto de la mezcla entre “talento, trabajo y tesón”. Es una bailarina clásica venezolana, de 34 años, con muchos sueños, pero con las ideas muy claras y con los pies en la tierra. Salió en una oportunidad de Caracas rumbo a Estados Unidos con la intención de probarse a sí misma y mostrar su capacidad.

Hoy día puede decir que ha superado esa prueba personal después de pasar por las manos rigurosas de maestras del ballet como Nina Novak, Laura Prieto y Fanny Montiel. Además, Thaiz recibió clases en La Compañía Ballet Teresa Carreño, donde ocupó un lugar en el elenco estable del Cascanueces; y se ha formado con profesores de Nueva York, Rusia y de Miami.

En el 2011, obtuvo su título de Licenciada en Docencia Clásica en la Universidad Nacional Experimental de las Artes (UNEARTE).

Ella nos abrió las puertas de su casa para conversar íntimamente sobre su carrera artística, pues había mucho que contar. Al terminar la taza de café, comenzó la exclusiva con Thaiz, quien aseguró que trabajar en nuestro país le ha sido muy difícil.

“Aquí no hay pedagogía para las personas con discapacidad, hay maestros que te manipulan para que abandones”, expresó la bailarina según su experiencia.

A continuación, van a leer a una mujer que asume el ballet desde la pasión. Es una bailarina clásica que mayormente ha hecho su carrera en solitario, pero que siente una gran satisfacción por haber logrado cada objetivo que se ha trazado.

Inicios de Thaiz

Rubens Prado (RP): Quiero comenzar preguntándote, ¿te sientes feliz de ser como eres?

Thaiz León (TL): ¡Sí, Rubens! Me siento muy contenta por todo lo que he logrado como persona y como artista a pesar de todo lo que ha pasado en mi vida. Siento que he logrado muchas cosas y por eso estoy muy feliz de ser como soy, porque no es fácil, y no todas las personas con discapacidad pueden tener la fortaleza que yo tengo. Para mí, es una satisfacción increíble saber que estoy haciendo lo que me gusta hacer. 

RP: ¿Qué es lo mejor que haces dentro del ballet?

TL: Te puedo decir que, dentro de mis capacidades y conocimientos, hago lo mejor que puedo hacer en cada montaje. Lo dejo todo en el escenario, porque bailando me siento libre. Ya tengo más de 20 años como bailarina clásica y aprendí a no cuestionarme tanto sobre si está bien o está mal, porque así no se progresa. La idea es avanzar y evolucionar, no quedarse estancado. A fin de cuentas, el aplauso del público es el que te dice si lo haces bien.  

RP: ¿Cuál es la impresión del público cuando te ve en el escenario?

TL: A la mayoría de las personas que me han visto bailar, les ha encantado. Les gusta mi expresividad y mi energía, siempre me manifiestan sus emociones y felicitaciones. Considero que el público queda muy contento con mi trabajo, a pesar de que no he podido dar o demostrar mi 100%, porque no me lo han permitido.

RP: ¿Quién no te ha permitido que lo hagas?

TL: Algunos maestros y la directiva del Teatro Teresa Carreño. Yo no sé qué pasa con los maestros de ese lugar que ven todo lo negativo en mí, inclusive en mis clases. Cuestionan mi progreso artístico, no me incluyen, no me dicen en qué estoy fallando para fortalecer alguna debilidad que pueda tener. Por eso te digo, no he podido demostrar mi 100%. 

RP: ¿Crees que estos maestros han querido que tú abandones tu pasión?

TL: ¡Sí! Porque cuando un maestro quiere que tú mejores o que seas bueno o buena en tu profesión, nunca te va a decir cosas feas como “¡no te podemos incluir porque te vas a caer, no sirves!”. Considero que, aunque al maestro no le caiga bien el alumno, tiene que ser profesional y siempre buscar la manera de impulsarlo, hacer de su talento algo maravilloso, incluso hacer que sea mejor que él como docente. 

A mí me ha tocado muy fuerte por ser un talento con discapacidad. Hoy, en este momento, sigo desarrollando mi carrera artística en medio de muchos obstáculos. En Venezuela, no hay pedagogía para los talentos con discapacidad y he tenido que aceptar que no me aceptan. Cuando un maestro dice que no confía en el alumno, es sumamente grave, porque se pierde la autoconfianza, así que no hay que dejarse manipular por nadie y meditar antes de entrar al escenario. 

RP: ¿Qué fue lo que se te hizo más difícil aprender en el ballet?

TL: Comenzando mi carrera, me costaba mucho mantener el equilibrio y hacer los giros. Pero no era porque yo no tenía las condiciones, era porque los maestros me transmitían mucho miedo. Me decían que no podía, que me iba a caer, que no lo iba a poder hacer o que sencillamente no lo iba a lograr. Y todo ese miedo que se me transmitió quedó allí dentro de mí durante mucho tiempo, hasta que llegó un punto que dije: “¡yo lo puedo lograr!”, y lo logré. 

Me costó mucho trabajo sacar ese miedo en mí. Tuve que trabajar muy duro, exigirme mucho. Claro, no te voy a negar que fueron días difíciles, en los que lloré y me sentía mal. Pero fui fuerte. Esta carrera te hace ser fuerte, porque si lo quieres lograr, tienes que trabajar en ello. Ya no tengo miedo a nada, ahora me arriesgo a hacerlo todo y lo hago sin pensar tanto, y me sale perfecto. 

Actualmente, ¿qué es lo que me cuesta hacer? La verdad, casi nada. Me fortalecí tanto que ya cualquier cosa difícil que pueda encontrar para mí es fácil. Siempre trato de ser muy competitiva conmigo misma.

Pasión por el ballet

RP: ¿Cómo comenzó tu pasión por el Ballet?

TL: Comenzó por mi nacimiento. Nací con debilidad en los músculos y no tenía los tendones de Aquiles alargados, lo que hacía que caminara en puntillas todo el tiempo. Con tratamientos y ejercicios, mejoré. Al pasar el tiempo, los médicos le sugirieron a mis padres que se me inscribiera en una actividad donde yo pudiera fortalecer y estimular los músculos. Todo comenzó así. 

Recuerdo que entré a una academia realmente no muy lejana al ballet, era más que todo cultural. En ese momento, quise mirar una clase de ballet, entro al lugar y, desde que vi esa primera clase, me enamoré. Puedo decir que, desde allí, nació mi amor por la danza clásica y, pues, no quise salir de esa escuela. Yo recuerdo que dije dentro de mí: “¡este va a ser mi enfoque!, ¡mi trabajo!”, y lo ha sido hasta la actualidad. 

RP: ¿Cómo te defines?

TL: ¡Exigente! Soy muy exigente con mi carrera. A veces soy flexible, porque me he dado cuenta de que en la vida uno tiene ensayo y error. Equivocarse es normal. Soy muy cariñosa, muy dulce, pero también tengo un carácter fuerte por la misma profesión que me hizo ser dura. Quizás, en parte, también ha sido lo que he vivido. Mi discapacidad también hizo que mi carácter sea fuerte, porque no permito que nadie me subestime, ni que me baje la autoestima, ni que me diga que yo no puedo. Eso me revienta y no lo acepto. Disfruto mucho estar con mi familia, soy muy familiar.

RP: ¿Dime un recuerdo imborrable positivo para ti?

TL: Cuando fui a Estados Unidos, la energía fue completamente distinta. Fui a realizar unos exámenes de ballet bastante difíciles, pero fue una experiencia increíble, porque vi muchas cosas en mí que pude lograr, cosas que aquí, en mi país, me negaban. 

Otra cosa positiva que puedo destacar es cuando conocí la parte energética. Es muy importante como artista saber manejar las energías para progresar y ser cada día mejor. Descubrí que eso es una de las cosas positivas imborrables para mí. 

RP: ¿Algo negativo que te costó superar?

TL: Un maestro del Teresa Carreño una vez me dijo en mi cara: “¡tú te vas a caer, no te podemos incluir!”. Ese día fue fuerte. Recuerdo que me senté en una silla y dije: “¡Dios mío, cómo un maestro me puede decir esto!”. Me quedé todo un día pensando y, al día siguiente, hice el ejercicio sin importarme si me caía o no.

RP: ¿Tienes muy claro lo que quieres ser?

TL: ¡Sí! Seguir bailando hasta que mi cuerpo diga ya. ¡Colgaré mis puntas el día que Dios así lo decida! Seguiré estudiando y aprendiendo todo lo que pueda. Todavía no me siento preparada para dar clases o enseñar, pero, cuando llegue el día, lo haré con mucho respeto y profesionalismo. 

RP: ¿Crees que tu discapacidad auditiva ha sido una barrera para cumplir tus sueños?

TL: Al principio, sí. Me costaba mucho realizar una variación, porque no escuchaba bien, hasta que pude tener mis herramientas y empecé a escuchar la música y, más que escucharla, a sentirla. A partir de ese momento, no sentí más limitaciones. 

Cuando una persona viene a decirme que no lo puedo hacer o que no sirvo, de inmediato le digo en su cara: “¡no tengo ninguna limitación!”. Para mí, no existen las limitaciones. Todo es posible cuando están las ganas, la voluntad y la fe de hacer las cosas. 

RP: ¿Qué significa bailar para ti?

TL: Bailar para mí es todo. Yo me fortalecí a través de la danza. Sufrí de muchos rechazos durante toda mi vida por mi discapacidad. El conocer el ballet y bailar, para mí, es una fortaleza y un impulso. A través de allí, yo me desahogo y soy libre. El ballet, para mí, es un mundo interminable, muy hermoso, pero bastante exigente. 

RP: ¿Estás en el camino correcto?

TL: ¡Sí! Creo y considero que estoy en el camino correcto, porque amo mi profesión y porque un día sin bailar es un día perdido. No tolero estar sin bailar (sonríe).

RP: Dime una persona que te inspiró…

TL: Una profesora rusa. Saqué excelentes notas cuando ella me daba clase en la universidad. Una vez le pregunté: “maestra, ¿usted cree que yo pudiera hacer esto?”. Y ella me dijo: “¡¿Por qué me preguntas esto a mí si eres tú la que debes saber si eres capaz de hacerlo o no hacerlo?! ¡Si tú lo quieres hacer, lo vas a lograr!”. Fueron palabras muy importantes para mí. Desde allí, entendí que no tenía que pararle a ningún comentario negativo. Empecé a investigar, estudiar fuerte, practicar distintas variaciones más complicadas, como Don Quijote, La Bayadera, Pájaro Azul, Hada de Azúcar, entre otras.  

RP: ¿Cuáles son las variaciones que estás trabajando actualmente?

TL: ¡Guao! Varias, Rubens (sonríe).

Bailando en el Teresa Carreño

RP: Tu paso por el Teresa Carreño… ¿Cómo lo defines? ¿Bonito o feo?

TL: Al principio lo veía feo, porque la energía ahí es bastante difícil. Puedo decir que es bastante desagradable si alguien no tiene la fortaleza y la experiencia. 

También lo veo bello en el punto de vista en que logré estar allí, que logré tocar ese escenario, que logré sentir ese público cuando aplaudía en mi primer acto del Cascanueces. Fue algo que me emocionó un montón. Para mí, fue una experiencia maravillosa.

Lo digo con mucho orgullo y respeto, ¡soy la primera bailarina con discapacidad que pisó las tablas del Teatro Teresa Carreño! Estuve 5 años bailando en el Cascanueces.

RP: Le hiciste una demanda a la Fundación Teatro Teresa Carreño, ¿por qué?

TL: Por exclusión. Nunca me incluyeron como bailarina. El trato nunca fue de igualdad para conmigo. Yo siento que tengo todas las condiciones apropiadas para bailar ballet clásico. 

RP: ¿Y has tenido respuesta sobre esta demanda?

TL: ¡No! Nadie me da la cara. A mí me sacaron de mis clases sin razón, no me dijeron nada. Fui al Ministerio de Cultura -sin respuesta-, al mismo Teresa Carreño -sin respuesta-, incluso no me dejan entrar al Teresa Carreño. Y, pues, con la demanda, aún no he logrado mi inclusión nuevamente. Es lo que más quiero y por lo que estoy luchando.

En esa institución, no hay respeto por el arte y siempre se ha creído que las personas con discapacidad no son capaces. 

Aquí reclamar tus derechos no sirve, porque no recibes ninguna respuesta, te cierran las puertas y no te permiten trabajar.

RP: De tener una posibilidad, ¿te gustaría estar nuevamente en el Teresa Carreño?

TL: ¡Sí! Es el lugar donde me estaba terminando de formar profesionalmente y donde quisiera estar para terminar de cumplir mis sueños. 

RP: ¿Seguirá Thaiz luchando por sus sueños?

TL: ¡Claro, por supuesto! Hoy en día me siento feliz y contenta, porque conocí a la maestra Elsa Pulido. Es una persona que aprecio mucho, pues me está acompañando en mi desempeño como artista. Estoy practicando una de las coreografías de la maestra, pero también me exijo en desarrollar mi propio repertorio. No te voy a negar que quiero participar en otra compañía, la que me abra sus puertas, incluso quisiera seguir -como te dije- en La Compañía Ballet Teresa Carreño y terminar mi carrera, si es posible, cuando se gane la demanda. Quiero mostrarle a mi país que puedo hacerlo, que el único límite es el cielo.

Epílogo

Hay personas a las que uno se acerca con el entusiasmo de escucharle, de saber su historia, de viajar por su mente y conocer, en primera línea, sus vivencias y anécdotas. Todo esto me pasó con Thaiz León. Ella no solo es una bailarina que ha sufrido de rechazos por su discapacidad auditiva.

Acercarse a Thaiz León es también aproximarse a los ojos de la pasión y de la entrega, al olor del esfuerzo y de la perseverancia, a la ruda cotidianidad que vive una persona con discapacidad, a la posibilidad de creer que sí se puede con todo, al vigor inquebrantable.

Ella es ejemplo de voluntad, de fortaleza y determinación. Thaiz León es todo esto y mucho más.

Bloque testimonial

Habla su madre, la señora Thaiz de Nieves Balza de Trujillo: 

“Cuando se va a tener un hijo, nunca se sabe si tendrá alguna discapacidad al nacer. En el caso de Thaiz León, lo supimos inmediatamente de su nacimiento, porque me dio rubéola en el primer mes de embarazo, se me pasó el parto en 36 horas y a ella le dio septicemia. Los pronósticos eran de que probablemente no vería, no oiría y no podría caminar.

Uno como padre queda en shock, pero acepta lo dispuesto por Dios, aunque eso no quiere decir que no se trabajara para cambiarlo, como en efecto se logró.

Thaiz superó todos esos obstáculos teniendo a su lado a su familia y a excelentes profesionales de la salud. Pensé que la parte médica sería la más complicada, pero no fue así, ya que la inclusión de niños con alguna discapacidad en colegios regulares, en Venezuela, está en pañales. Consideré que mi hija no debía estudiar en un colegio para niños sordos o ciegos, y luché con todos esos profesionales de la educación hasta que conseguí que terminara sus estudios universitarios.

Desde el año 2010, Thaiz entró a recibir clases en la Fundación Teatro Teresa Carreño. Se graduó en UNEARTE como Licenciada en Docencia de Ballet Clásico, siendo la única graduada en el año 2011 en esa especialidad. Todos los profesores de esa prestigiosa institución le han dado clases a Thaiz, pero los directivos y su cuerpo de profesionales no compartían que una persona con discapacidad estuviera asistiendo a recibir clases y mucho menos a participar en un ballet (en donde hay miles de personajes). Qué honor para una  institución que, entre sus alumnos, exista una bailarina con una discapacidad como lo fue mi hija.

Presentamos un amparo constitucional a la Fundación Teatro Teresa Carreño por exclusión, maltrato y acoso. A raíz de esta denuncia, mi hija fue sacada de las instalaciones del Teatro como la propia terrorista, con guardias a su alrededor. Y tiene prohibida la entrada. En 12 años de enviar cartas y cartas, solo he recibido una respuesta del ministro Ernesto Villegas y del director Gustavo Arreaza, la cual está llena de mentiras. He solicitado el derecho a réplica y el mismo ha sido infructuoso.

Yo, como madre, me siento muy orgullosa de mi hija, y admiro la fortaleza que ella ha tenido para luchar contra todos esos directivos y profesores. Solo espero que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y la Ley para las Personas con Discapacidad sean llevadas a la práctica y no continúen solo en papeles”.

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Música

Scarlett Linares y Live Room unen fuerzas en el lanzamiento de “Dile a tu orgullo”

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La música criolla se viste de gala con el lanzamiento oficial de Dile a tu orgullo, una impactante producción que reúne a la indiscutible “Guayanesa de Oro”, Scarlett Linares, y al innovador formato de sesiones en vivo Live Room

Esta propuesta rescata la esencia pura del pasaje, con una interpretación grabada totalmente en directo, capturando la fuerza, el sentimiento y la magia orgánica que solo el escenario en vivo puede brindar. El tema cuenta con la magistral ejecución musical de la agrupación Los Toros de la Llanura, los cuales aportan un marco sonoro auténtico en armonía perfecta con la voz de la guayanesa.

Dile a tu orgullo, tema de la autoría de Geovani Cabrera y Alexander Rangel, aborda una temática apasionada y despechada, hablándole directamente al desamor con la contundencia lírica que caracteriza la trayectoria de la intérprete. La impecable calidad audiovisual y técnica de Live Room, una plataforma conceptualizada y dirigida por el músico y productor Esteban Alcalá, ofrece a los amantes del folclore una experiencia inmersiva e inolvidable.

Con este proyecto, reafirman la vigencia de la música llanera en las plataformas digitales, conectando las raíces tradicionales venezolanas con las nuevas audiencias.

El video oficial y el tema están disponibles en el canal de YouTube de Live Room y en las principales plataformas de reproducción de música digital desde el 15 de octubre.

@linarescarletoficial

@liveroom.vzla

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Cine y teatro

El Festival del Cine Venezolano regresa a Margarita con una monumental edición doble

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El cine venezolano demuestra una vez más que su luz es inextinguible. Tras una obligada pausa que, lejos de detener el movimiento, sirvió para acumular el vigor creativo del país y redefinir horizontes, la Fundación para el Desarrollo del Arte y la Cultura (Fundearc) anuncia oficialmente el esperado retorno del Festival del Cine Venezolano (FCV). Del 22 al 26 de noviembre de 2026, en Cinex del C.C Costa Azul, en la Isla de Margarita, será la sede de un hito sin precedentes en la cultura nacional: la celebración unificada de sus ediciones 21.ª (2025) y 22.ª (2026) en un solo megaevento.

Esta convocatoria extraordinaria trasciende la tradicional fiesta del cine; se erige como un manifiesto contundente sobre la resiliencia, el valor incalculable y la madurez de nuestra cinematografía. Lejos de conformarse con el tiempo en pausa, la organización del FCV ha estructurado una vitrina monumental que rendirá tributo y dará pantalla al talento que continuó filmando, contando historias y creando país.

“No nos detuvimos; tomamos impulso para hacer historia. El cine venezolano es terco, valiente y profundamente necesario. Volvemos con la edición más fuerte, amplia y determinante de los últimos veinte años: una plataforma doble que convocará la cosecha audiovisual de dos años de trabajo ininterrumpido de nuestros realizadores”, afirma categóricamente Karina Gómez Franco, directora general del festival.

Durante cinco días de efervescencia cinematográfica en la Perla del Caribe, el FCV 2026 desplegará una robusta Selección Oficial que reunirá lo más destacado de la producción nacional reciente. La contienda albergará un hito histórico de 63 largometrajes en competencia —entre los cuales despuntan 14 óperas primas—, distribuidos entre ambas entregas: la 21.ª edición participará con 20 títulos de ficción y 12 documentales, mientras que la 22.ª edición sumará 11 obras de ficción y 20 producciones documentales, además de sus correspondientes secciones de cortometrajes.

La exhibición se enriquecerá fuera de competencia con proyecciones especiales en versión restaurada de cuatro joyas fundamentales de nuestro patrimonio fílmico: El Pez que fuma, de Román Chalbaud, Simplicio, de Franco Rubartelli, Luis Guillermo Villegas Blanco. Un hombre de Película, de Oscar Lucién, Gerry Weil: Una historia de jazz de Xavier González y Andy Pinto. Asimismo, el festival rendirá un merecido tributo a la trayectoria de grandes referentes de la industria: la 21.ª edición homenajeará a la productora Liz Mago y a la emblemática casa realizadora Cinesa, mientras que la 22.ª edición estará dedicada al legado del gestor cultural Alexis Montilla —fundador de los icónicos parques temáticos de Mérida— y al destacado cineasta y productor Rolando Loewenstein.

Asimismo, el festival mantendrá sus pilares fundamentales de formación a través de la competencia Universidad Audiovisual —que en esta ocasión medirá el pulso a las nuevas generaciones con la participación de 21 casas de estudio y escuelas de cine—, aunado a clases magistrales, encuentros con la industria y casas productoras que han edificado nuestro patrimonio fílmico.

Con el respaldo de Cinex, el Centro Comercial Costa Azul, el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC), Sigo, el Hotel Tibisay Boutique y el gremio cinematográfico, el Festival del Cine Venezolano ratifica que el arte audiovisual es un motor insustituible de identidad, cultura y turismo. Del 22 al 26 de noviembre, Margarita se convertirá en el epicentro donde la memoria, el presente y el futuro del cine venezolano brillarán con más fuerza que nunca.

Toda la información sobre convocatorias, bases de participación y novedades de esta histórica edición doble estará disponible en el portal oficial www.festivaldelcinevenezolano.com y en la cuenta de Instagram @somosfcv.

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Cine y teatro

¡Rompió todos los límites! Sin censura el juego de seducción de “El Nuevo Pez que Fuma”

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Tras su esperada llegada a las salas de cine de todo el país, “EL NUEVO PEZ QUE FUMA” ya se consolida como el evento cinematográfico del año. La atención de la crítica y el público converge en una presencia magnética que enciende la pantalla: el galardonado y cotizado actor español Fran Berenguer.

Lejos de la simple provocación, Berenguer despliega un trabajo físico e interpretativo fascinante. Formado en la rigurosidad de las artes marciales y la acción acrobática, Berenguer transfigura ese dominio corporal en una sensualidad felina y contenida, convirtiéndose en el eje de las secuencias más intensas, poéticas y comentadas del film.

En la arriesgada propuesta cinematográfica dirigida por Luis Fernández —elegida para representar a Venezuela en la contienda de los Premios Goya—, Berenguer encarna a Jairo, el ambicioso catalizador de un juego erótico y peligroso donde la belleza, el poder y la transgresión se entretejen sin concesiones.

Quienes conocen el trabajo de Luis Fernández como director reconocen en su trayectoria una constante exploración contra la censura habitual y una apuesta firme por propuestas escénicas desafiantes. Montajes memorables como HIGH —que en su momento encendió la escena con las actuaciones de Carlota Sosa y Christian McGaffney— o el transgresor musical Despertar de Primavera, demostraron su capacidad para sacudir a los espectadores más conservadores. Hoy, en su ópera prima cinematográfica, Fernández traslada esa misma valentía al complejo universo de El Pez que Fuma, llevando el lenguaje del deseo un paso más allá.

El largometraje se interna en un territorio voluptuoso y controvertido al explorar el choque de pasiones entre Jairo y las dos figuras femeninas de la trama: la majestuosa primera actriz Mimí Lazo (La Garza) y la ascendente promesa Claudia Rojas (Selva María). La química en pantalla junto a Mimí Lazo desafía los convencionalismos con una madurez desinhibida y devoradora, mientras que los febriles encuentros con Claudia Rojas aportan una pulsión de juventud, peligro y devoción desgarradora. Un duelo de pieles y miradas que desdibuja la delgada línea entre la seducción y la perdición.

Con una trayectoria internacional que incluye producciones de alto impacto como Culpa Mía y La noche más larga, el actor ibérico firma en esta cinta su actuación más íntima y reveladora hasta la fecha, consolidándose como uno de los rostros más atractivos y versátiles del cine contemporáneo en español.

“EL NUEVO PEZ QUE FUMA” una obra tan visceral como elegante que invita al es
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