Volando a lo más alto del Ávila

por | Feb 17, 2022 | El Site de la Pluma

Son las 6:00 de la mañana. Antonio José, niño de 12 años, se levanta de la cama para ir a su escuela primaria, pero antes de prepararse para partir, corre al balcón de su apartamento. Allí advierte una vista muy hermosa de la Gran Caracas y de su majestad El Ávila, los fuertes vientos matutinos de la ciudad capital, la contaminación sónica por el gran flujo de vehículos y un aroma a café. Es una mañana completa y de rutina. Más aún, en compañía de amigos emplumados sobre el balcón.

Las guacamayas se han convertido en un símbolo caraqueño. Surcan los cielos de la capital a diario. Los lugareños afirman que “comen de todo”. ¿Cómo lo saben? Porque esta hermosa criatura que Dios nos regala a los caraqueños es capaz de volar hasta nuestros apartamentos y quedarse ratos agradables durante las mañanas.

Está de más decir que, como ser vivo, necesita alimentarse. Y por ello vuela desde lo más alto del Ávila en busca de comida. El venezolano, por lo general, es una persona buena y cálida. Siempre ve lo bueno dentro de lo malo y siempre da de lo poco que tiene. En lugar de ahuyentar a las aves de sus hogares, opta por alimentarlas con lo primero que consigue o con cualquier cosa que tenga a la mano para darles de comer.

¿Pero cómo es posible esta enorme población de guacamayas en una capital?

María González Azuaje, profesora del Departamento de Estudios Ambientales de la Universidad Simón Bolívar (USB), le explicó a la Agencia EFE que hay cuatro especies de guacamayas en Venezuela. De esas, el maracaná (el de color verde) es el único originario de Caracas.

¿Cómo llegaron entonces las demás? Tal como señala la profesora, “no hay manera de que lleguen volando a esta zona”. El guacamayo amarillo azulado, la guacamaya bandera y el guacamayo aliverde (procedentes del sur, los llanos y el occidente del país respectivamente) fueron introducidos a la capital a través del mercado de mascotas.

Como resultado de esta migración, se produjo una mutación que dio lugar a la guacamaya azul y blanca que hoy vemos por las mañanas. Pero además hay híbridos derivados del cruce entre los psitácidos rojos con las guacamayas azul y amarillo.

Antonio José las saluda y las alimenta por las mañanas. Las tiene como amigas que lo visitan por las mañanas antes de ir a la escuela. Lo curioso es que nunca es una solamente. De hecho, siempre vuelan en manadas. Hay días en los que llegan al balcón de 2 a 6 aves a hacerle compañía. A veces pelean entre ellas. Seguramente no son más que simples discusiones, del mismo modo en que los padres de Antonio José discuten de vez en cuando. Las manadas son como familias. Pero, así como discuten entre ellas, se defienden de los depredadores. Capaz y exista la posibilidad de que den la vida por proteger a su manada.

“La gente está identificada con las guacamayas en la ciudad (…) Lo adoptó como un símbolo, como todo se adopta en Caracas. Nosotros somos personas que recibimos abiertamente todo lo que viene de afuera y esa no es la excepción”, concluye María González.

 

Fuentes:

Las guacamayas, adoptadas como símbolo de Caracas (11 de noviembre de 2021). El Aragüeño: https://elaragueno.com.ve/las-guacamayas-adoptadas-como-simbolo-de-caracas/

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