Cultura
¡Talento, trabajo y tesón! Thaiz, una bailarina con discapacidad auditiva que, pese a la discriminación, no renuncia al ballet
“Colgaré mis puntas cuando Dios así lo decida” (Thaiz León).
Thaiz León es el resultado perfecto de la mezcla entre “talento, trabajo y tesón”. Es una bailarina clásica venezolana, de 34 años, con muchos sueños, pero con las ideas muy claras y con los pies en la tierra. Salió en una oportunidad de Caracas rumbo a Estados Unidos con la intención de probarse a sí misma y mostrar su capacidad.
Hoy día puede decir que ha superado esa prueba personal después de pasar por las manos rigurosas de maestras del ballet como Nina Novak, Laura Prieto y Fanny Montiel. Además, Thaiz recibió clases en La Compañía Ballet Teresa Carreño, donde ocupó un lugar en el elenco estable del Cascanueces; y se ha formado con profesores de Nueva York, Rusia y de Miami.
En el 2011, obtuvo su título de Licenciada en Docencia Clásica en la Universidad Nacional Experimental de las Artes (UNEARTE).
Ella nos abrió las puertas de su casa para conversar íntimamente sobre su carrera artística, pues había mucho que contar. Al terminar la taza de café, comenzó la exclusiva con Thaiz, quien aseguró que trabajar en nuestro país le ha sido muy difícil.
“Aquí no hay pedagogía para las personas con discapacidad, hay maestros que te manipulan para que abandones”, expresó la bailarina según su experiencia.
A continuación, van a leer a una mujer que asume el ballet desde la pasión. Es una bailarina clásica que mayormente ha hecho su carrera en solitario, pero que siente una gran satisfacción por haber logrado cada objetivo que se ha trazado.
Inicios de Thaiz
Rubens Prado (RP): Quiero comenzar preguntándote, ¿te sientes feliz de ser como eres?
Thaiz León (TL): ¡Sí, Rubens! Me siento muy contenta por todo lo que he logrado como persona y como artista a pesar de todo lo que ha pasado en mi vida. Siento que he logrado muchas cosas y por eso estoy muy feliz de ser como soy, porque no es fácil, y no todas las personas con discapacidad pueden tener la fortaleza que yo tengo. Para mí, es una satisfacción increíble saber que estoy haciendo lo que me gusta hacer.
RP: ¿Qué es lo mejor que haces dentro del ballet?
TL: Te puedo decir que, dentro de mis capacidades y conocimientos, hago lo mejor que puedo hacer en cada montaje. Lo dejo todo en el escenario, porque bailando me siento libre. Ya tengo más de 20 años como bailarina clásica y aprendí a no cuestionarme tanto sobre si está bien o está mal, porque así no se progresa. La idea es avanzar y evolucionar, no quedarse estancado. A fin de cuentas, el aplauso del público es el que te dice si lo haces bien.
RP: ¿Cuál es la impresión del público cuando te ve en el escenario?
TL: A la mayoría de las personas que me han visto bailar, les ha encantado. Les gusta mi expresividad y mi energía, siempre me manifiestan sus emociones y felicitaciones. Considero que el público queda muy contento con mi trabajo, a pesar de que no he podido dar o demostrar mi 100%, porque no me lo han permitido.
RP: ¿Quién no te ha permitido que lo hagas?
TL: Algunos maestros y la directiva del Teatro Teresa Carreño. Yo no sé qué pasa con los maestros de ese lugar que ven todo lo negativo en mí, inclusive en mis clases. Cuestionan mi progreso artístico, no me incluyen, no me dicen en qué estoy fallando para fortalecer alguna debilidad que pueda tener. Por eso te digo, no he podido demostrar mi 100%.
RP: ¿Crees que estos maestros han querido que tú abandones tu pasión?
TL: ¡Sí! Porque cuando un maestro quiere que tú mejores o que seas bueno o buena en tu profesión, nunca te va a decir cosas feas como “¡no te podemos incluir porque te vas a caer, no sirves!”. Considero que, aunque al maestro no le caiga bien el alumno, tiene que ser profesional y siempre buscar la manera de impulsarlo, hacer de su talento algo maravilloso, incluso hacer que sea mejor que él como docente.
A mí me ha tocado muy fuerte por ser un talento con discapacidad. Hoy, en este momento, sigo desarrollando mi carrera artística en medio de muchos obstáculos. En Venezuela, no hay pedagogía para los talentos con discapacidad y he tenido que aceptar que no me aceptan. Cuando un maestro dice que no confía en el alumno, es sumamente grave, porque se pierde la autoconfianza, así que no hay que dejarse manipular por nadie y meditar antes de entrar al escenario.
RP: ¿Qué fue lo que se te hizo más difícil aprender en el ballet?
TL: Comenzando mi carrera, me costaba mucho mantener el equilibrio y hacer los giros. Pero no era porque yo no tenía las condiciones, era porque los maestros me transmitían mucho miedo. Me decían que no podía, que me iba a caer, que no lo iba a poder hacer o que sencillamente no lo iba a lograr. Y todo ese miedo que se me transmitió quedó allí dentro de mí durante mucho tiempo, hasta que llegó un punto que dije: “¡yo lo puedo lograr!”, y lo logré.
Me costó mucho trabajo sacar ese miedo en mí. Tuve que trabajar muy duro, exigirme mucho. Claro, no te voy a negar que fueron días difíciles, en los que lloré y me sentía mal. Pero fui fuerte. Esta carrera te hace ser fuerte, porque si lo quieres lograr, tienes que trabajar en ello. Ya no tengo miedo a nada, ahora me arriesgo a hacerlo todo y lo hago sin pensar tanto, y me sale perfecto.
Actualmente, ¿qué es lo que me cuesta hacer? La verdad, casi nada. Me fortalecí tanto que ya cualquier cosa difícil que pueda encontrar para mí es fácil. Siempre trato de ser muy competitiva conmigo misma.
Pasión por el ballet
RP: ¿Cómo comenzó tu pasión por el Ballet?
TL: Comenzó por mi nacimiento. Nací con debilidad en los músculos y no tenía los tendones de Aquiles alargados, lo que hacía que caminara en puntillas todo el tiempo. Con tratamientos y ejercicios, mejoré. Al pasar el tiempo, los médicos le sugirieron a mis padres que se me inscribiera en una actividad donde yo pudiera fortalecer y estimular los músculos. Todo comenzó así.
Recuerdo que entré a una academia realmente no muy lejana al ballet, era más que todo cultural. En ese momento, quise mirar una clase de ballet, entro al lugar y, desde que vi esa primera clase, me enamoré. Puedo decir que, desde allí, nació mi amor por la danza clásica y, pues, no quise salir de esa escuela. Yo recuerdo que dije dentro de mí: “¡este va a ser mi enfoque!, ¡mi trabajo!”, y lo ha sido hasta la actualidad.
RP: ¿Cómo te defines?
TL: ¡Exigente! Soy muy exigente con mi carrera. A veces soy flexible, porque me he dado cuenta de que en la vida uno tiene ensayo y error. Equivocarse es normal. Soy muy cariñosa, muy dulce, pero también tengo un carácter fuerte por la misma profesión que me hizo ser dura. Quizás, en parte, también ha sido lo que he vivido. Mi discapacidad también hizo que mi carácter sea fuerte, porque no permito que nadie me subestime, ni que me baje la autoestima, ni que me diga que yo no puedo. Eso me revienta y no lo acepto. Disfruto mucho estar con mi familia, soy muy familiar.
RP: ¿Dime un recuerdo imborrable positivo para ti?
TL: Cuando fui a Estados Unidos, la energía fue completamente distinta. Fui a realizar unos exámenes de ballet bastante difíciles, pero fue una experiencia increíble, porque vi muchas cosas en mí que pude lograr, cosas que aquí, en mi país, me negaban.
Otra cosa positiva que puedo destacar es cuando conocí la parte energética. Es muy importante como artista saber manejar las energías para progresar y ser cada día mejor. Descubrí que eso es una de las cosas positivas imborrables para mí.
RP: ¿Algo negativo que te costó superar?
TL: Un maestro del Teresa Carreño una vez me dijo en mi cara: “¡tú te vas a caer, no te podemos incluir!”. Ese día fue fuerte. Recuerdo que me senté en una silla y dije: “¡Dios mío, cómo un maestro me puede decir esto!”. Me quedé todo un día pensando y, al día siguiente, hice el ejercicio sin importarme si me caía o no.
RP: ¿Tienes muy claro lo que quieres ser?
TL: ¡Sí! Seguir bailando hasta que mi cuerpo diga ya. ¡Colgaré mis puntas el día que Dios así lo decida! Seguiré estudiando y aprendiendo todo lo que pueda. Todavía no me siento preparada para dar clases o enseñar, pero, cuando llegue el día, lo haré con mucho respeto y profesionalismo.
RP: ¿Crees que tu discapacidad auditiva ha sido una barrera para cumplir tus sueños?
TL: Al principio, sí. Me costaba mucho realizar una variación, porque no escuchaba bien, hasta que pude tener mis herramientas y empecé a escuchar la música y, más que escucharla, a sentirla. A partir de ese momento, no sentí más limitaciones.
Cuando una persona viene a decirme que no lo puedo hacer o que no sirvo, de inmediato le digo en su cara: “¡no tengo ninguna limitación!”. Para mí, no existen las limitaciones. Todo es posible cuando están las ganas, la voluntad y la fe de hacer las cosas.
RP: ¿Qué significa bailar para ti?
TL: Bailar para mí es todo. Yo me fortalecí a través de la danza. Sufrí de muchos rechazos durante toda mi vida por mi discapacidad. El conocer el ballet y bailar, para mí, es una fortaleza y un impulso. A través de allí, yo me desahogo y soy libre. El ballet, para mí, es un mundo interminable, muy hermoso, pero bastante exigente.
RP: ¿Estás en el camino correcto?
TL: ¡Sí! Creo y considero que estoy en el camino correcto, porque amo mi profesión y porque un día sin bailar es un día perdido. No tolero estar sin bailar (sonríe).
RP: Dime una persona que te inspiró…
TL: Una profesora rusa. Saqué excelentes notas cuando ella me daba clase en la universidad. Una vez le pregunté: “maestra, ¿usted cree que yo pudiera hacer esto?”. Y ella me dijo: “¡¿Por qué me preguntas esto a mí si eres tú la que debes saber si eres capaz de hacerlo o no hacerlo?! ¡Si tú lo quieres hacer, lo vas a lograr!”. Fueron palabras muy importantes para mí. Desde allí, entendí que no tenía que pararle a ningún comentario negativo. Empecé a investigar, estudiar fuerte, practicar distintas variaciones más complicadas, como Don Quijote, La Bayadera, Pájaro Azul, Hada de Azúcar, entre otras.
RP: ¿Cuáles son las variaciones que estás trabajando actualmente?
TL: ¡Guao! Varias, Rubens (sonríe).
Bailando en el Teresa Carreño
RP: Tu paso por el Teresa Carreño… ¿Cómo lo defines? ¿Bonito o feo?
TL: Al principio lo veía feo, porque la energía ahí es bastante difícil. Puedo decir que es bastante desagradable si alguien no tiene la fortaleza y la experiencia.
También lo veo bello en el punto de vista en que logré estar allí, que logré tocar ese escenario, que logré sentir ese público cuando aplaudía en mi primer acto del Cascanueces. Fue algo que me emocionó un montón. Para mí, fue una experiencia maravillosa.
Lo digo con mucho orgullo y respeto, ¡soy la primera bailarina con discapacidad que pisó las tablas del Teatro Teresa Carreño! Estuve 5 años bailando en el Cascanueces.
RP: Le hiciste una demanda a la Fundación Teatro Teresa Carreño, ¿por qué?
TL: Por exclusión. Nunca me incluyeron como bailarina. El trato nunca fue de igualdad para conmigo. Yo siento que tengo todas las condiciones apropiadas para bailar ballet clásico.
RP: ¿Y has tenido respuesta sobre esta demanda?
TL: ¡No! Nadie me da la cara. A mí me sacaron de mis clases sin razón, no me dijeron nada. Fui al Ministerio de Cultura -sin respuesta-, al mismo Teresa Carreño -sin respuesta-, incluso no me dejan entrar al Teresa Carreño. Y, pues, con la demanda, aún no he logrado mi inclusión nuevamente. Es lo que más quiero y por lo que estoy luchando.
En esa institución, no hay respeto por el arte y siempre se ha creído que las personas con discapacidad no son capaces.
Aquí reclamar tus derechos no sirve, porque no recibes ninguna respuesta, te cierran las puertas y no te permiten trabajar.
RP: De tener una posibilidad, ¿te gustaría estar nuevamente en el Teresa Carreño?
TL: ¡Sí! Es el lugar donde me estaba terminando de formar profesionalmente y donde quisiera estar para terminar de cumplir mis sueños.
RP: ¿Seguirá Thaiz luchando por sus sueños?
TL: ¡Claro, por supuesto! Hoy en día me siento feliz y contenta, porque conocí a la maestra Elsa Pulido. Es una persona que aprecio mucho, pues me está acompañando en mi desempeño como artista. Estoy practicando una de las coreografías de la maestra, pero también me exijo en desarrollar mi propio repertorio. No te voy a negar que quiero participar en otra compañía, la que me abra sus puertas, incluso quisiera seguir -como te dije- en La Compañía Ballet Teresa Carreño y terminar mi carrera, si es posible, cuando se gane la demanda. Quiero mostrarle a mi país que puedo hacerlo, que el único límite es el cielo.
Epílogo
Hay personas a las que uno se acerca con el entusiasmo de escucharle, de saber su historia, de viajar por su mente y conocer, en primera línea, sus vivencias y anécdotas. Todo esto me pasó con Thaiz León. Ella no solo es una bailarina que ha sufrido de rechazos por su discapacidad auditiva.
Acercarse a Thaiz León es también aproximarse a los ojos de la pasión y de la entrega, al olor del esfuerzo y de la perseverancia, a la ruda cotidianidad que vive una persona con discapacidad, a la posibilidad de creer que sí se puede con todo, al vigor inquebrantable.
Ella es ejemplo de voluntad, de fortaleza y determinación. Thaiz León es todo esto y mucho más.
Bloque testimonial
Habla su madre, la señora Thaiz de Nieves Balza de Trujillo:
“Cuando se va a tener un hijo, nunca se sabe si tendrá alguna discapacidad al nacer. En el caso de Thaiz León, lo supimos inmediatamente de su nacimiento, porque me dio rubéola en el primer mes de embarazo, se me pasó el parto en 36 horas y a ella le dio septicemia. Los pronósticos eran de que probablemente no vería, no oiría y no podría caminar.
Uno como padre queda en shock, pero acepta lo dispuesto por Dios, aunque eso no quiere decir que no se trabajara para cambiarlo, como en efecto se logró.
Thaiz superó todos esos obstáculos teniendo a su lado a su familia y a excelentes profesionales de la salud. Pensé que la parte médica sería la más complicada, pero no fue así, ya que la inclusión de niños con alguna discapacidad en colegios regulares, en Venezuela, está en pañales. Consideré que mi hija no debía estudiar en un colegio para niños sordos o ciegos, y luché con todos esos profesionales de la educación hasta que conseguí que terminara sus estudios universitarios.
Desde el año 2010, Thaiz entró a recibir clases en la Fundación Teatro Teresa Carreño. Se graduó en UNEARTE como Licenciada en Docencia de Ballet Clásico, siendo la única graduada en el año 2011 en esa especialidad. Todos los profesores de esa prestigiosa institución le han dado clases a Thaiz, pero los directivos y su cuerpo de profesionales no compartían que una persona con discapacidad estuviera asistiendo a recibir clases y mucho menos a participar en un ballet (en donde hay miles de personajes). Qué honor para una institución que, entre sus alumnos, exista una bailarina con una discapacidad como lo fue mi hija.
Presentamos un amparo constitucional a la Fundación Teatro Teresa Carreño por exclusión, maltrato y acoso. A raíz de esta denuncia, mi hija fue sacada de las instalaciones del Teatro como la propia terrorista, con guardias a su alrededor. Y tiene prohibida la entrada. En 12 años de enviar cartas y cartas, solo he recibido una respuesta del ministro Ernesto Villegas y del director Gustavo Arreaza, la cual está llena de mentiras. He solicitado el derecho a réplica y el mismo ha sido infructuoso.
Yo, como madre, me siento muy orgullosa de mi hija, y admiro la fortaleza que ella ha tenido para luchar contra todos esos directivos y profesores. Solo espero que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y la Ley para las Personas con Discapacidad sean llevadas a la práctica y no continúen solo en papeles”.
Música
“Lo que siento” es el tema romántico con el que Alan Wittels conquista a su público
El talentoso venezolano está viviendo un buen momento en su carrera gracias a temas que han conectado con la fibra más profunda de su público, con letras que llegan directo al corazón
Luego de todo el revuelo causado con “Mantra”, Alan Wittels (@alanwtittels) vuelve a sorprender en la industria musical con “Lo que siento”, el segundo sencillo promocional de su próxima placa discográfica.
“Todas las canciones son especiales, cada una con su mensaje y su lugar. ‘Lo que siento’ soy yo lanzando mis pensamientos al micrófono. Sinceramente, soy un romántico; pero el nombre delata de qué vamos. Cuando estaba componiendo ‘Mantra’, decidí traer mi conversación interna a la mesa y ‘Lo que siento’ es parte de eso, de mis pensamientos, literal, lo que siento”, cuenta Alan.
Este sencillo muestra la identidad musical que tiene el joven talento, la cual ha logrado tener gran aceptación en la escena musical nacional e internacional pues son canciones hechas con el corazón y que dejan huellas.
“El proceso creativo de ‘Lo que siento’ se dio muy natural, en la casa, entre sesiones, y busqué con los muchachos traer esta idea que genere rítmicamente lo que causa sentirse atraído a alguien, esa emoción mezclada con ansiedad y confusión cuando estás frente a esa persona. Así nació esto”, explica el intérprete.
Además, este promocional también cuenta con un material audiovisual que lo complementa perfectamente, el cual también fue filmado en Uyuni por Alfredo Salazar.
“Sin duda, otra joya que hicimos en Bolivia. La idea de nuestro proyecto siempre fue mostrar lo que cada canción representa en mi mente, y, en ‘Lo que siento’, se logró a la perfección”.
Alan forma parte de esa generación musical que nació de las plataformas digitales y, desde esa ventana, comenzó su camino en la industria para marcar una diferencia con su música, y de qué manera lo está logrando pues, actualmente, se encuentra en la ciudad de México cumpliendo con una agenda de promoción.
Además, fue uno de los invitados de la revista GQ de ese país al reciente evento que llevaron a cabo, en donde tuvo la oportunidad de estar en la alfombra roja y derrochar talento y elegancia
“El solo hecho de poder conectar a través de mi música es un sueño hecho realidad. Ha sido el mejor año hasta ahora, y viene mucho más para el 2026: Música, tours, mucho de todo. ¡Está pasando!”, comenta.
Y, por si fuera poco, forma parte de la campaña de la revista Bad Hombre en colaboración con la prestigiosa marca, Lacoste, en la cual muestra su característico estilo a la hora de vestirse.
Para estar al día y conocer todos sus proyectos, no duden en seguirlo en sus redes sociales como @alanwittels.
Cine y teatro
“El padre del año”: nunca es tarde para arreglarlo todo
Michael Keaton y Mila Kunis protagonizan esta historia en la que interpretan a un papá y su hija, separados por diversas circunstancias, pero unidos por un vínculo que se mantiene sólido a pesar del paso del tiempo.
Si se hace el ejercicio de describir la vida de Andy Goodrich pueden aflorar diversos puntos de vista. De entrada, se sabe que es el dueño de una galería de arte que lleva su nombre, en Los
Ángeles, y ya eso podría considerarse un logro para un hombre promedio habitante de esa competitiva y ostentosa ciudad. También puede decirse que es un adepto al trabajo, a escala “workaholic”.
Pero, un día, o más bien una madrugada, su vida cambia por completo. Todo comienza con una llamada telefónica de su esposa, quien lo contacta para decirle que ella ha ingresado a un centro de rehabilitación por abuso de consumo de psicotrópicos, un “problemita” del que él nunca se percató después de años de convivencia. Así, de repente, Andy se ve solo, con la responsabilidad de cuidar de sus hijos morochos de nueve años de edad, mientras su negocio del arte no da los números esperados.
De paso su hija mayor queda embarazada y demanda algo que nunca ha tenido a plenitud: la atención de Andy. La vida le hace voltear la mirada a Goodrich, principalmente, a su rol de padre y ahora de futuro abuelo. Y, en medio de las dificultades, este hombre asume el reto de comenzar de nuevo.
Ese es, a grandes rasgos, el argumento de “Goodrich”, titulada para la cartelera venezolana “El padre del año”. La propuesta de guion y la dinámica dirección son de Hallie Meyers-Shyer, quien tiene en su modesta trayectoria (esta es su segunda película) una cinta llamada “Home Again”, de 2017, con Reese Wtiherspoon como protagonista, junto a Candice Bergen y Michael Sheen.
Sin duda, Hallie es una realizadora que comienza a abrirse un lugar en la industria con un sello personal que toca las relaciones familiares en sus guiones, protagonizados por actores de renombre, un dato interesante si se toma en cuenta que, antes de ser directora, comenzó como “figurante” o de extra en cintas como “El padre de la novia” o “Lo que ellas quieren”, entre otras.
Pero su llegada al cine no es casual. Es hija de dos nominados al Oscar: Nancy Meyers, directora y guionista de “Alguien tiene que ceder” y Michael Shyer, director de una cinta referencial en la carrera de Goldie Hawn: “Private Benjamin”.Claramente, si algo heredó Hallie del legado de sus padres fue la manera de plantear conflictos existenciales a los personajes de sus películas. En “El padre del año” todos se preguntan de alguna forma qué han hecho con sus vidas.
Las conversaciones entre Goodrich (Keaton) y su hija Grace (Kunis) están llenas de interrogantes, y muchas de ellas no tienen una respuesta inmediata, sino que invitan a ambos
personajes a reflexionar. Y si bien el guion es eficiente en sus planteamientos, las actuaciones de todo el elenco son realmente destacadas.
Michael Keaton lleva la historia en sus hombros, pero Kunis lo secunda de la mejor manera posible. Se les suma un gracioso y delicado Michael Urie como Terry, el padre de Alexander, un inseparable compañero de clases de los hijos del protagonista, quienes, por cierto, también brillan.
Los interesantes diálogos hacen juego con una dirección dinámica que no permite distracciones, gracias a un ritmo narrativo que va al compás de la nueva realidad de Goodrich y
sus responsabilidades en situaciones que siempre ponen sobre la mesa un nuevo comienzo.
En el respetado sitio web RottenTomatoes.com “El padre del año” obtuvo un 82% de reseñas a favor por parte de la crítica especializada y 85% de comentarios positivos por parte del público. Toda una demostración de que el trabajo de Hallie Meyers-Shyer como directora y guionista es una gran promesa para la industria cinematográfica y también una gran oportunidad de que los actores se luzcan en sus interpretaciones.
Si deseas más información, clips o fotogramas de “El padre del año” visita en Instagram
@mundodpelicula.
Música
La Dimensión Latina celebra sus 50 años con el lanzamientode su nuevo sencillo “Quieren Salsa”
La legendaria orquesta La Dimensión Latina celebra su con el lanzamiento de su más reciente sencillo “Quieren Salsa”, una propuesta que marca el inicio de una nueva etapa musical para la agrupación. Este tema, que ya se perfila como un éxito rotundo en las plataformas digitales, es el primer adelanto de su próximo álbum titulado “Un Solo Corazón”, previsto para 2026.
“Quieren Salsa” nació hace dos años de la inspiración del maestro César Monges “Albóndiga”. Originalmente pensada para otro artista, la canción encontró su destino en el repertorio de Dimensión Latina formando parte de esta producción histórica. Los arreglos musicales estuvieron a cargo del propio Monges, mientras que la letra fue escrita en coautoría con el músico y arreglista Maurice Melo.
Este sencillo no solo representa una evolución en el sonido de la orquesta, sino que también responde al clamor de los fanáticos que pedían una propuesta renovada. “Quieren Salsa” es un homenaje a la esencia salsera con un aire contemporáneo, y ya ha comenzado a posicionarse en las principales carteleras musicales del continente. En tan solo 15 horas de su lanzamiento, el tema ingresó en las listas de reproducción más destacadas de Latinoamérica y superó 7mil reproducciones en Spotify en su primera hora de estreno.
El audiovisual de “Quieren Salsa” fue grabado en Caracas, Venezuela, en los estudios La Bóveda Studios y Pedrosa Films. La producción recreó la alegría de un barrio caraqueño, con la participación de cuerpos de baile, músicos, arreglistas y compositores. Un hecho histórico marcó el rodaje: la presencia de los fundadores de La Dimensión Latina: Joseito Rodríguez, José Antonio Rojas “Rojitas”, César Anuel Monges, Vladimir Lozano, Rodrigo Mendoza y el maestro Elio Pacheco quienes celebraron el primer videoclip de la orquesta en formato cinematográfico.
El 2025 ha sido un año de grandes logros para La Dimensión Latina. Con 53 años de trayectoria, la agrupación ha mantenido su legado intacto, realizando exitosas giras internacionales por Colombia, Perú y Panamá, y reafirmando su vigencia en la escena musical global. Con más de 5 millones de oyentes mensuales, la orquesta se prepara para el lanzamiento de “Un Solo Corazón”, un álbum que incluirá más de 15 temas inéditos pensados para todos los gustos y generaciones.
“Quieren Salsa” no es solo una canción, es un regalo para el público salsero del mundo entero y una muestra del compromiso de La Dimensión Latina con su historia, su presente y su futuro.
Pueden seguir a La Dimensión Latina en sus redes sociales como: @ladimensionlatina
Disfruta el videoclip de “Quieren salsa” ingresando en el siguiente link de Youtube:
-
Actualidad2 meses agoLEÓN NEÓN Y VISCAYA ROMPEN ESQUEMAS CON “SI AGUANTAS”: UNA EXPLOSIÓN DE ELECTROCUMBIA
-
Actualidad3 meses agoFoton celebra su 29 aniversario comprometidos con la innovación y el servicio postventa
-
Actualidad3 meses agoEl fin de una era: Microsoft dejará de brindar soporte oficial para Windows 10
-
Actualidad2 meses agoNufergi Berbesi brilla como Mariscal en los desfiles de la Herencia Hispana en Nueva York y Nueva Jersey
-
Actualidad2 meses agoLa visión de Susan Applewhite sobre José Gregorio Hernández se expone en la Hacienda La Trinidad
-
Actualidad3 meses agoEl Salón Jóvenes con fia arriba a sus 25 años
-
Deportes1 mes agoCinco trampas que hacen perder tiempo y dinero en el fitness, según el experto Javier Parada
-
Actualidad2 meses ago“Caballero Universal” inicia de manera oficial su quinta edición
